Si realiza ciertos cálculos complejos con la ayuda de las calculadoras no es algo tan simple como es de imaginar la vida de los matemáticos e ingenieros sin el dispositivo.
Podemos decir que el ábaco fue la primera calculadora de la historia, creada por los chinos en el siglo VI. a.c, tenía cables paralelos y arandelas deslizantes las cuales eran capaces de realizar cálculos básicos de suma y resta. Aunque fue un instrumento muy limitado acabó siendo el principal instrumento de cálculo durante los siguientes 24 siglos. En 1692, el ábaco sufrió una gran evolución, por medio del francés Blaise Pascal se diseñó una máquina automática de cálculos. La invención de Pascal fue importante ya que era capaz de hacer cálculos rápidamente a diferencia del ábaco, esta máquina solo realizaba cálculos de suma y resta. Fue en 1671 que el filósofo y matemático Gottfried Wilhelm von Leibniz desarrolló un mecanismo capaz de realizar otras operaciones: la rueda graduada. A finales del siglo XIX y XX, las calculadoras eran objetos de uso muy limitado. Fue en los años siguientes, con la creación de máquinas cada vez más pequeñas y más económicas, que la calculadora se convirtió en el instrumento popular que hoy conocemos.